domingo, 11 de abril de 2021
TÚ, VIVES EN MI
Hablamos por última vez un martes cualquiera. Nunca pensé en no volver a oír tu voz. De hecho, hoy en día todavía seguimos teniendo, en sueños, aquellas charlas infinitas que nos unirían en la vida y la muerte, con un vermut con chorrito -como tu decías- y nuestro pasto seco, el de los domingos claro. Hablábamos hasta que nos quedábamos sin saliva, hacíamos planes de futuro, estabas tranquilo y feliz últimamente.... "Me voy tranquilo" - me dijiste....."Te dejo en buenas manos, es un buen hombre, siempre he soñado con un yerno como él, y ahora me tengo que ir". No me gustaba que me hablaras así, fuí incapaz de aceptar la realidad, y tú te estabas despidiendo, estabas dejando tus cosas en orden. No se si yo era consciente de que cuando te marcharas, nada sería igual. Eras nuestro buque insignia, el que nos marcaba la ruta, nos protegía, nos amaba, su corazón era tan grande, y yo había tenido la suerte de llegar a él. Me dijo: "No estoy triste, no me hagas llorar". A mi me hubieran hecho falta tus lágrimas aquel maldito día en el hospital, que me abrazaras, porque tú te morías, pero yo también me iba contigo, ese mundo que teníamos juntos, sólo nuestro, esa forma de entendernos, de complicidad, de mirarnos de reojo y leernos la mente. Tus ojos azules, los tengo reflejados en los míos. Me miro al espejo, y te veo a ti. Ese humor irónico, que sólo entendía yo. Cuantas risas, cuantos abrazos. Te quiero mi papacho querido. Te empezaste a ir de mi vida aquel martes horrible, me dijiste: "No llames a la ambulancia, estoy mucho mejor, llévame mañana a casa, quiero ir contigo en el coche. Hablabas y hablabas sin parar, te visitaron tus sobrinas, les dijiste: "Aquí están, donde va la soga, va el posal"....con ese seseo de tu Orihuela. Te visitaron tus nietos, Alex y Ari, tu chiquita. Estabas deseando verlos. Me dijiste que a tu nieto no le faltara nunca de nada, ¿Llevas dinero, nene? - le dijiste. Y a tu chiquita le prometiste que su abuelo ya está mejor y que pronto la llevarías a las clases de inglés, como siempre. Pero eso no llegó nunca, porque esa noche te dormirías para siempre, un sueño cada vez más profundo que duró 4 días. Tan profundo que no fuiste consciente de mis besos durante esos días. Te besé tanto, que hoy en día, todavía los tengo en mis labios, el tacto y el olor de tu piel. Estuvimos todos los de siempre esos cortos 4 días, como pasaba el tiempo, no dormíamos para aprovechar el máximo tiempo contigo. Tu respiración tenía un ritmo constante, parecías tranquilo. Papá, no quería descuidarte, ni separarme por un momento de tí, aunque más tarde supe que no te hubieras ido sin estar yo. Gracias, gracias....Yo quería que te fueras feliz. Y llegó el día. Llovía a cántaros, como si el cielo se nos hubiera adelantado, llorando desconsoladamente. Se alargó el tiempo entre respiraciones, nos situamos para ayudarte a partir, mi madre junto a tí cogiéndote tus manos, maltratadas por las sierras en tu trabajo. Ya sabes, no hay carpintero que cuente con todos los dedos - decías. Tus sobrinas queridas, al lado de mamá y mío, yo junto a tus pies- sosteniéndolos y acariciándolos- porque quería quedarme con algo de esa energía tan luminosa que poseias. Y tú hermano y tu cuñada, como siempre a tu lado, cerrando el círculo. Sono la alarma del reloj, eran las cinco. Ya tus latidos no se oían practicamente, respiraste profundamente y saliste suave y tranquilo de tu cuerpo. Tu cara se quedó relajada, en paz. Guardamos silencio, y cada uno según su credo, pidió que fueras tranquilo, feliz, estábamos bien, tu ya no sufrías. Sentí en ese momento lo dichosos que serían los que te esperaban al otro lado, y aquella pelirroja preciosa que vino a visitarte, era tu madre...papá, tenías razón. Había venido por su hijo querido. Cada uno de nosotros te pidió algo, en silencio, cogidos de las manos. Los 6 en un círculo a tu alrededor. Me sentí bien en aquel momento, no se explicar lo que sentí. Había una gran luz y se que eras tú, porque brillaba donde estuvieras. Ahora habría una fiesta para recibirte, lo sé, almas como tú, no suben todos los días allí. Eres tan puro, tan bueno, tan TÚ. Espérame mi papá querido, espérame.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Desayunos con nube
😀 A veces pensamos que la vida es fácil, que nos sonríe, nos sentimos llenos, nos desborda la alegría. Sentimos necesidad de so...
-
😀 A veces pensamos que la vida es fácil, que nos sonríe, nos sentimos llenos, nos desborda la alegría. Sentimos necesidad de so...
-
LO QUE YA NO ERES No eres nada y lo eres todo. Luchas a diario, lo das todo, y quieres más. No te conformas. Crees que tienes todo el tiempo...
-
Hablamos por última vez un martes cualquiera. Nunca pensé en no volver a oír tu voz. De hecho, hoy en día todavía seguimos teniendo, en sueñ...

Un abrazo enorme Libélula. Encantado de poder leerte.
ResponderEliminarGracias Poblador del mundo. Un saludo.
Eliminar